
Se diluye en las palabras de Dios
en ese libro inmenso que se oculta de los hombres leales
se filtra como la luz por la ventana
la tierra sospecha que aquellos no son…
Han caído del alfeizar oculto
Tiñéndole las manos
con el color de la brillante amada
Se nos va. Las manos no al pueden coger
son esas miradas que miran tus pechos
y que pierden en acrisolar su nombre.
Deliran.
Mueren.
Caen como mis lágrimas en tus muslos.
Y es ahí donde sangran los ángeles imbéciles
donde el unicornio indomable los empitona con deleite.
Donde cancerbero traga las cosas que amamos
y en donde el donde es un lugar
o como mirar a los viejos
cogidos de niños alegres
que inútilmente quieren zafarse
para matar con el juego
o como tragar frutas sumergidas en miasmas
engañándose que alimentarse es tragar mierda.
Las botellas ven sentimientos agazapados en la sombra
ellos saben sostener el hilo
te besan y te dejan la boca de peces muertos
pasan sus brazos por tus pechos
como queriendo beber agua pura.
Somos escuálidos demonios
ciervos saturados de incondicionado amor
otros seres desterrados
no malos ni buenos
sino animales despreciados,
cosas innombrables
héroes de los sueños
Y estúpidos como aquellos que miran las alturas
somos algo
y como algo calla
somos y nadie lo sabe.
Nadie sabe quiénes somos o que respiramos cuando todos duermen
no sospechan que somos los dioses olvidados.
Esos que en todas las mañanas pisotean
mientras el cielo nos cierra sus puertas.
en ese libro inmenso que se oculta de los hombres leales
se filtra como la luz por la ventana
la tierra sospecha que aquellos no son…
Han caído del alfeizar oculto
Tiñéndole las manos
con el color de la brillante amada
Se nos va. Las manos no al pueden coger
son esas miradas que miran tus pechos
y que pierden en acrisolar su nombre.
Deliran.
Mueren.
Caen como mis lágrimas en tus muslos.
Y es ahí donde sangran los ángeles imbéciles
donde el unicornio indomable los empitona con deleite.
Donde cancerbero traga las cosas que amamos
y en donde el donde es un lugar
o como mirar a los viejos
cogidos de niños alegres
que inútilmente quieren zafarse
para matar con el juego
o como tragar frutas sumergidas en miasmas
engañándose que alimentarse es tragar mierda.
Las botellas ven sentimientos agazapados en la sombra
ellos saben sostener el hilo
te besan y te dejan la boca de peces muertos
pasan sus brazos por tus pechos
como queriendo beber agua pura.
Somos escuálidos demonios
ciervos saturados de incondicionado amor
otros seres desterrados
no malos ni buenos
sino animales despreciados,
cosas innombrables
héroes de los sueños
Y estúpidos como aquellos que miran las alturas
somos algo
y como algo calla
somos y nadie lo sabe.
Nadie sabe quiénes somos o que respiramos cuando todos duermen
no sospechan que somos los dioses olvidados.
Esos que en todas las mañanas pisotean
mientras el cielo nos cierra sus puertas.
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